
Como parte del Taller de Invierno 2026, estudiantes de la sección de Performance del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello llevaron el arte a las calles de Santiago con una intervención que busca visibilizar a las personas que han fallecido en situación de calle, invitando a la ciudadanía a reflexionar sobre una realidad que muchas veces permanece invisible.
La iniciativa, guiada por las docentes Macarena Díaz y Sandra Molina, contempla la instalación de una animita móvil en distintos puntos emblemáticos de la capital, entre ellos el Puente Pionono, los alrededores del Museo Nacional de Bellas Artes y Parque Bustamante. En cada intervención, los estudiantes encienden velas y disponen cintas con los nombres de personas fallecidas en situación de calle, generando un espacio de memoria y participación para quienes transitan por el lugar.
«Los estudiantes hicieron una animita móvil que será posicionada en distintos lugares emblemáticos de la ciudad. Instalan la animita, encienden velas y disponen cintas con los datos de los fallecidos para que las personas puedan participar», explicó la docente Macarena Díaz.
Paralelamente, otro grupo intervino el edificio CR2 del Campus Creativo mediante la recreación de un mausoleo y un altar en los ascensores, mientras un segundo equipo desarrolló una performance dividida en tres actos que invita a la comunidad universitaria a interactuar con la obra y reflexionar sobre la exclusión social.

«Todos quienes usan el ascensor se encuentran con esta intervención y la activan mediante el movimiento. Además, otro grupo desarrolla una performance en tres actos centrada en los nombres de personas fallecidas en situación de calle», señaló Sandra Molina.
La propuesta busca sensibilizar sobre una problemática que, según las docentes, suele quedar fuera de la mirada pública. Como parte de la intervención, los estudiantes exhiben carteles con mensajes como «Mi presencia incomoda más que mi ausencia», «La ley me hizo invisible» y «Mi muerte no le importa a nadie», frases que buscan evidenciar la exclusión y la pérdida de dignidad que enfrentan muchas personas incluso después de su muerte.
Para Consuelo Ossa, estudiante participante del taller, el principal propósito de la iniciativa es generar un momento de reflexión en quienes observan la intervención. «Espero que la gente se detenga un momento a pensar y no olvide que hay personas que viven situaciones muy difíciles. Detrás de cada nombre hay una historia y alguien que murió sin un funeral o un espacio para ser recordado», comentó.
Además de su componente de sensibilización social, el proyecto permitió a los estudiantes explorar la performance como una herramienta de expresión artística y de intervención en el espacio público, fortaleciendo el trabajo interdisciplinario y demostrando cómo el arte puede convertirse en un vehículo para abordar problemáticas sociales y generar diálogo con la comunidad.

